doblaje, traducción

Referencias culturales en traducción audiovisual

No hay duda de que uno de los mayores desafíos a los que nos enfrentamos los traductores es el de la presencia de referencias culturales que pueden ser conocidas en su lugar de procedencia pero que a todas luces no funcionarían en nuestra sociedad.

Dichas referencias, entendidas como elementos o manifestaciones culturales propias de una comunidad determinada, abundan en el cine y la televisión. En ese sentido, son incontables las escenas de películas y series que mencionan sucesos históricos, obras literarias y nombres de actores, músicos o deportistas famosos, con el fin de relacionarlos con una cualidad que describe a un personaje o una situación o para reforzar un argumento, entre otros casos.

Sin embargo, en el terreno de la traducción, ¿qué pasa cuando estas referencias resultan desconocidas en la cultura meta? ¿Cómo procedemos cuando, por ejemplo, se construye un chiste mencionando a una persona a la que nadie conoce en nuestro país? Si somos conscientes de que la broma no se entendería y, por tanto, no causaría gracia a los espectadores, ¿debemos traducir literalmente o adaptar?

Para ilustrar esta reflexión, paso a un caso práctico. Hace unos meses disfruté de la oportunidad de traducir algunos capítulos de la serie Los Thicke, una simpática comedia al estilo de Modern Family que se emitió este verano en España en el canal TEN TV.

Serie

Imagen vía Telelocura.com

En un momento del episodio 7, la mujer del protagonista, Tanya, se queja de que su marido nunca la acompaña cuando sale con sus amigas, hasta el punto de que muchas de ellas ya ni se creen que exista, a lo que el guión original añade «he might as well be Mr. Snuffleupagus».

Tras preguntarme quién era ese personaje de nombre casi impronunciable y consultarlo en Internet, descubrí que se trataba de uno de los monstruos de la popular serie Barrio Sésamo. En concreto, Mr. Snuffleupagus era una criatura con forma de mamut a la que solo la Gallina Caponata podía ver. Desaparecía cada vez que llegaba alguien, y este hecho provocaba que nadie más creyera en la existencia de este supuesto amigo invisible.

referencias culturales

Imagen vía Público.es

En ese momento, comprendí el sentido de la referencia que hacía Tanya en la serie, pero me preocupaba el hecho de que, pese a haber visto Barrio Sésamo durante mi infancia, fuera la primera vez que oía hablar de este personaje. Mis familiares tampoco lo conocían, y el hecho de que toda la información que encontraba al respecto estuviera en inglés me hacía dudar cada vez más de la idoneidad de mantener dicha referencia en mi traducción.

Un poco más de documentación confirmó mis sospechas: Mr. Snuffleupagus solo salía en la versión estadounidense de Barrio Sésamo y jamás se vio en España. Por tanto, no tenía ningún sentido mantener su nombre en la traducción si los futuros espectadores de la serie que me ocupaba no iban a entender esta referencia, que acabaría, como se suele decir, lost in translation.

Una vez llegado a este punto, tocaba el siguiente paso: cómo trasladar ese concepto a mi lengua de forma que se comprendiera. Debía encontrar un equivalente semántico que funcionara, pero no se me ocurría ningún personaje similar, conocido en nuestra cultura, que representara la misma idea que expresaba Tanya. Finalmente, opté por traducirla de la siguiente forma: «Podría ser un marido imaginario».

Así fue como quedó en el doblaje español. Y es que, a veces, la solución es más evidente de lo que uno se piensa. No es fiel al original, pero ¿acaso importa? Al fin y al cabo, el sentido es el mismo. Cumple con lo que para mí es el principio de toda traducción: producir en la mente del receptor el mismo efecto que tendría en la del emisor.

Con ello, y volviendo a la pregunta que planteé al inicio, pretendo recalcar la importancia que tiene la adaptación cultural en nuestro trabajo, por las siguientes razones:

  • Traducir es comunicar: En este ejemplo, de haber recurrido a una traducción literal, el mensaje no se habría entendido y, por tanto, la comunicación no se habría efectuado correctamente.
  • Traducir es adaptar: Un traductor debe considerar las expectativas del receptor meta y actuar en base a las mismas. Ignorar este punto es olvidarse de un pilar sin el cual el resto del proceso no tiene sentido.
  • Traducir es cumplir una función: En muchas ocasiones, trabajamos con materiales que se van a comercializar de algún modo, y de las decisiones lingüísticas que tomemos dependerá, en gran medida, el nivel de éxito o fracaso del producto, como puede ser el caso de una comedia o un videojuego, entre muchos otros.

En definitiva, el de cómo abordar las referencias culturales es uno de los problemas de traducción que más surgen, y por ello se le presta cierta atención en la formación universitaria de traductores. Sin embargo, quizá los planes de estudios ponen mucho énfasis en conocer culturas extranjeras y poco en nuestros usos y costumbres lingüísticos. Porque no basta con identificar y comprender una referencia en otra lengua, también hay que aprender a situarse en el papel del receptor y saber qué puede funcionar o no a la hora de trasladar el mensaje a la nuestra.

Y bien, ¿qué pensáis vosotros? ¿Estáis de acuerdo o tenéis otro punto de vista?

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