doblaje, traducción audiovisual

Los retos de la traducción para doblaje

La traducción para doblaje comprende toda una serie de desafíos específicos de esta modalidad que la convierten en una labor tan fascinante como ardua. A veces nos pueden traer auténticos quebraderos de cabeza, pero lo ideal es que cada vez tardemos menos tiempo en resolverlos y nos acabemos moviendo en estas situaciones como peces en el agua. A continuación, voy a tratar de desgranar algunas de las principales dificultades a las que nos enfrentamos, en concreto, los profesionales de esta subespecialidad de la traducción audiovisual:

LA SINCRONÍA CON LA IMAGEN

Si nos asignan, por ejemplo, una película, normalmente contamos con dos materiales de trabajo fundamentales: el guion original (o en su defecto, una transcripción de los diálogos) y el archivo de vídeo correspondiente, que se proporciona a fin de que el traductor pueda comparar lo que lee en el guion con lo que sucede en la imagen. De esta forma, tendrá el contexto necesario para poder efectuar su trabajo como es debido, además de incorporar los códigos de tiempo y las indicaciones pertinentes.

El principal escollo de la traducción para doblaje estriba en el hecho de que la longitud de las frases traducidas debe coincidir con la duración del parlamento de cada personaje en la pantalla. Y ya sabemos que la retórica y la extensión de las palabras es distinta en cada idioma. En el caso del inglés, claramente más sintético que el español, las mismas ideas vertidas en nuestra lengua producen textos más largos. Por tanto, debemos recurrir a estrategias de reformulación, reducción, omisión o ampliación para que cada discurso termine cuando el personaje que habla deje de mover la boca, como relata Roberto Mayoral en este interesante artículo.

Y, por si fuera poco, el ajustador luego deberá adaptar su contenido de forma que encaje también con los movimientos de los labios, una técnica llamada sincronía labial que se suele incluir en los programas de formación de traductores audiovisuales.

Traducción para doblaje

 

EL FORMATO

Cada cliente nos impone un formato determinado con el que quiere recibir el guion, normalmente en Word o Excel, y al que nos tenemos que atener. Este formato suele seguir unas convenciones muy diferentes a las del guion original, con lo que se suele perder algo de tiempo en borrar datos innecesarios, eliminar columnas y adaptar la estructura del contenido a la forma que se nos exige.

 

LA AUSENCIA DE GUION ORIGINAL

Hay algunos géneros audiovisuales, como las películas clásicas, las entrevistas y algunos programas de telerrealidad, que no han sido escritos y, por tanto, carecen de guion. Esta circunstancia nos obliga a sacar de pantalla el texto, una tarea que, dependiendo de la calidad del audio y los acentos que escuchemos, puede llegar a ser bastante molesta y costosa. Por tanto, no hay duda de que en esa situación estamos cumpliendo un doble servicio (transcripción + traducción para doblaje) y se debe facturar como tal.

 

LOS ERRORES DE TRANSCRIPCIÓN

Una de las mayores sorpresas que me he encontrado desde mis inicios como traductor audiovisual es la cantidad de errores de transcripción en los guiones. Ignoro cuál es la razón, no sé si se debe a las prisas o al uso de alguna herramienta informática de dudosa calidad para realizar esta tarea, pero lo cierto es que a menudo me llegan guiones en los que abundan las erratas e incoherencias textuales que ni tienen sentido ni se corresponden con lo que se oye en el audio.

Por no hablar de las veces que, en la columna de la izquierda, se equivocan con el nombre del personaje que habla, otro error muy habitual que hace que el visionado de la imagen sea obligatorio, ya que a un personaje no le puede doblar en un momento dado una voz que no le corresponda. Además, al director de doblaje le importará cero que el error no sea nuestro, ya que espera de nosotros que seamos capaces de detectar y corregir estos deslices antes de la entrega. Y es que todo traductor que se precie deberá ser también un buen revisor.

 

LA PRONUNCIACIÓN

Siguiendo el hilo del apartado anterior, en los textos audiovisuales también encontramos casos en los que el error no viene dado por el guion, sino por un acento y una entonación propios de una variedad dialectal diferente a la estándar, que pueden confundir tanto a la persona responsable de la transcripción como al mismo traductor.

Debemos recordar que nos pueden encargar series, documentales o reportajes de cualquier parte del mundo, y aunque la lengua original sea el inglés, este inglés puede ser el de un ciudadano de Alaska, de Nigeria o de Sydney, por decir algunos ejemplos. Y en ese sentido, un solo cambio en la pronunciación de una vocal puede dar a entender un significado totalmente distinto a lo que se quería decir. Recuerdo el caso de un granjero que hablaba de la presencia de unos bears (osos). Sin embargo, en la secuencia de vídeo lo que se veía eran unos jabalíes (boars), que se escribe y se pronuncia de manera diferente.

Por todo ello, y una vez más, considero que contrastar con la imagen y usar el sentido común es una parte imprescindible del proceso de la que no nos podemos olvidar.

 

LA ORALIDAD DE LOS TEXTOS AUDIOVISUALES

En la traducción para doblaje abordamos textos que van a ser interpretados y cuya característica fundamental es la oralidad. De hecho, en la mayoría de películas y series actuales predomina un estilo coloquial, el uso de jergas propias de determinados colectivos, juegos de palabras y otros rasgos que, en mi opinión, dificultan el proceso y requieren un mayor nivel de creatividad que otras especialidades de traducción. No hay más que ver que las herramientas de traducción asistida como Trados Studio o Wordfast no sirven de nada en esta clase de encargos debido a todas estas particularidades, sumadas al formato que suelen presentar este tipo de textos, a la escasez o ausencia de repeticiones y al apartado que viene a continuación.

 

LA VARIEDAD DE LOS ENCARGOS

Otra de las características de la traducción para doblaje, y de la TAV en general, es la tremenda diversidad de temáticas, registros y léxico de los materiales que traducimos. Podemos encontrar desde series de dibujos animados hasta películas para adultos, pasando por documentales de naturaleza, reportajes de momentos históricos, entrevistas, comedias y realities que un día pueden ser sobre restauración de automóviles y al siguiente sobre vestidos de novia. Por eso un profesional de esta modalidad debe saber de todo, y cumplir con la máxima de que los traductores somos seres multidisciplinares.

 

En definitiva, ¿quién dijo que la traducción audiovisual fuera fácil? Cada especialidad tiene sus retos, y esta no iba a ser menos. Sin embargo, no por ello deja de ser un trabajo apasionante y satisfactorio a partes iguales.

Y vosotros, compañeros, ¿añadiríais alguno más a la lista? ¿Os gusta la traducción para doblaje? Dejad vuestros comentarios.

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